El sistema previsional argentino enfrenta una desproporción extrema donde se requieren 24 monotributistas para financiar un jubilado, cuando históricamente bastaban entre 3 y 4 activos por pasivo. Para servicios domésticos, la cifra escandalosa llega a 262 trabajadores por jubilado, aunque se subsidia con ganancias de otros subsistemas.
Expertos destacan que la formalización laboral no alcanza a quienes ya trabajan en negro, ya que el incentivo es solo para nuevos puestos con desempleados previos de seis meses. Sebastián Dorman enfatiza que sin actividad económica que impulse ventas, las empresas no contratarán, independientemente de reducciones en aportes patronales.
Se levanta la medida cautelar del juez Enrique Ojeda que suspendía artículos de la Ley de Modernización Laboral, confirmando su vigencia plena según el Ministerio de Capital Humano. Sin embargo, persiste incertidumbre jurídica por posibles nuevas cautelares y demoras judiciales en casos de pymes.
La discusión subraya que la contratación depende más de la economía funcionando que de flexibilizaciones extremas, con contribuciones patronales altas como principal barrera.