Sebastián Muscari, director teatral exitoso desde los 18 años, cuenta en Con todo respeto cómo inició su carrera actuando y dirigiendo obras under como Mujeres de carne podrida, que generó colas de dos horas por entradas a la gorra. A pesar de éxitos iniciales, enfrentó fracasos como una producción de Palito Ortega con Julieta Ortega, Florencia Peña y otros, que fue un estrepitoso fracaso.
Muscari detalla sus obras actuales: Sex, el show con Flor de la V, Sex la obra en Mar del Plata, El divorcio del año sobre salud mental, y próximas como Doradas en Cervantes y Reverentes. Explica que escribe desde sus fantasías y experiencias, como el morbo sexual en Sex o la fragilidad juvenil influida por su paternidad.
El momento clave es su paternidad: vio un video viral de Lucio, un chico de 14 años buscando familia en un noticiero de Telefe, el primero en mostrar su cara fuera del protocolo de adopción. En Berlín, sintió conexión inmediata, lo llamó "mi hijo" y aceleró el proceso pese a 150 interesados. Lucio eligió mudarse a Buenos Aires con él, dejando Corrientes.
Muscari describe la vinculación rápida, el respeto mutuo y lecciones como escuchar sin opinar. Reconoce que Lucio llegó "mágico" gracias a quienes lo formaron antes, y desromantiza la adopción enfatizando esfuerzo continuo. Escribe Lucio y yo, supervisada por su hijo, para agosto.
La entrevista se corta mientras habla de cambios post-paternidad, priorizando ahora a su hijo en el inconsciente.