El boxeador Roña Castro relató en Right Now sus cuatro años peores de infancia en el norte argentino, con un padre alcohólico que lo maltrataba junto a su abuelo, dejándolos desnutridos y flacos hasta que su madre los rescató a los 14 años en Catamarca.
En la calle ganó el apodo Buscarroña por buscar pleitos mano a mano, pero el deporte lo enderezó; empezó con Perico Duarte, quien tenía traqueotomía, y a los 17 llegó a Buenos Aires pensando que Dios atiende ahí, tras vivir en Piambala.