El robot ACE supera a humanos en ping-pong competitivo usando IA, con cámaras de píxeles activos que detectan la posición de la pelota con error de 3 mm.
Combina brazo robótico de ocho articulaciones, aprendizaje por refuerzo y sensores de visión por eventos para rastrear pelotas a más de 20 m/s y giros de 9000 rpm.
En pruebas, ganó partidos contra jugadores elite, adaptando estrategias con saques, efectos y precisión reglamentaria.