Raquel Movsovich, nacida como Rogele en el gueto de Lida en 1941 bajo ocupación nazi, sobrevivió una acción dejando a la bebé en la cama mientras la familia se escondía en el sótano. Los nazis la desnudaron pero la dejaron con vida.
Sus padres entregaron a las tres hijas a familias católicas polacas para protegerlas: ella a los Shipula como Irina Shipula, Esther a una familia rural y Neja a otra, aunque esta última fue devuelta por llanto. El gueto Jalurna fue liquidado en 1943 y sus padres junto con Neja fueron enviados a Majdanek, donde murieron.
Post-liberación, Esther emigró legalmente a Palestina. Raquel quedó con los Shipula, que se encariñaron, hasta que el Congreso Judío Mundial la envió a un orfanato en Suecia como Mónica, luego adoptada en Buenos Aires como Raquel Movsovich, hija de Jaime y Raquel.
Descubrió su origen por inconsistencias familiares y emigró a Israel a un kibbutz, donde se reencontró con Esther en un abrazo interminable. Tuvo tres hijos, seis nietos y escribió el libro Todos mis nombres como testimonio.