Una sobreviviente narra cómo sus padres, en la ciudad de Stryk (hoy Ucrania, entonces Polonia), sobrevivieron la ocupación nazi escondidos en un altillo de 70 cm de alto por dos años tras la invasión.
Advertidos de una acción nazi, avisaron a otros pero se escondieron en una iglesia temporalmente. Un carpintero polaco aceptó ocultarlos a cambio de ahorros, pero rechazó al hijo Zenush de dos años por riesgo de llanto, obligando a entregarlo a una familia católica.
Los padres vivieron en oscuridad total, silencio absoluto, usando un tacho para necesidades. Tras liberación por el Ejército Rojo en 1944, buscaron a Zenush pero la familia mintió: dijeron que murió de tifus sin médico y no recordaban dónde lo enterraron.
Desilusionados, emigraron mintiendo sobre origen judío para obtener visas, llegando ilegalmente a Buenos Aires. En 1949, el gobierno de Perón dictó amnistía permitiendo legalizar su situación.