El frío y mal tiempo sostenido afectan el humor y provocan sensación de bajón en la población, según explicó la psicóloga Patricia Carranza.
Los cambios en la luz solar y bajas temperaturas impactan el estado de ánimo, especialmente en los primeros días, hasta que el organismo se adapta. Personas vulnerables como ancianos, enfermos o con problemas psicológicos sufren más.
La pandemia dejó secuelas como estrés postraumático por encierros prolongados, reactivado por días de mal tiempo que impiden salir, generando ansiedad, depresión y fobias relacionadas con ciclones.