El jury histórico contra tres fiscales por mal desempeño en la investigación del crimen de Nora Dalmasso, estrangulada en 2006 con un cinturón de bata de baño, avanza con fuertes críticas a sus teorías forzadas. Javier Di Santo impulsó la hipótesis de muerte accidental en práctica sexual con perejil y apuntó a amantes como Facundo Macarrón y Gastón Zárate, manteniéndolos imputados años con la misma prueba pero calificaciones distintas.
Daniel Miralles acusó al marido de Dalmasso como asesino pese a un viaje imposible: jugaba golf en Punta del Este, cenó, tomó vuelo nocturno no registrado, cruzó Uruguay y Argentina, mató y regresó para ganar el torneo, todo por un haplotipo I incompleto coincidente con familia Macarrón por descarte en Ceprocor Córdoba.
Luis Pizarro escaló a sicario pagado por Macarrón con arma improvisada, la bata. Pruebas ignoradas incluyen ADN y vello en bata del parquetista Roberto Bárzola. El fiscal testigo describió la jornada como dolorosa tras 40 años de carrera, defendió que Bárzola es no culpable hasta pruebas legalmente obtenidas e incorporadas, y aclaró no intervenir en obtención de muestras analizadas dos años después.
Los conductores elogiaron la claridad y profesionalismo del testigo al poner punto final con pruebas sólidas, criticando acusaciones flojas. La causa prescribió sin culpable, dejando a la familia sin justicia pese a probable atacante sexual e homicida identificado.