La ciclogénesis explosiva azota la costa bonaerense con vientos huracanados de hasta 100 km/h, lluvias intensas y espuma marina que invade calles de Quequén y Necochea como nieve, un fenómeno inusual que atrae a curiosos pese a las alertas de Defensa Civil.
Adrián Salonia reporta en vivo desde Quequén, donde la espuma cubre veredas y barrios por el choque de río y mar con fertilizantes; entrevistó a vecinos como Fabián, Leonardo y Pamela, nacidos en la zona, que confiesan nunca haber visto algo así. El río Quequén está desbordado y la erosión costera avanza año a año.
En Mar del Plata, Jimena Paternoster muestra destrucción en el Paseo Dávila: olas rompen murallas de contención, vuelan piedras y cemento, eliminan playas en acantilados y zona sur como Chapadmalal y bosque Peralta Ramos. Árboles caídos, cortes de luz y anegamientos por lluvias previas saturan el terreno.
El experto Diego Jopo Angeli explica que las ráfagas equivalen a tornados débiles (F0 desde 65 km/h), con marejada ciclónica y pleamar nocturna agravando daños; prevé atenuación gradual hasta el lunes, en un año de posibles temporales por ciclo de Niño. Municipio de Necochea suspendió clases, cerró escolleras y puerto, enviando alertas por celular.
Curiosos ignoran cintas de Defensa Civil y se acercan pese al frío (6°C sensación térmica) y peligro de olas imprevisibles; intendente recorre daños con gabinete, mientras ruta 228 sigue cortada por inundaciones desde el miércoles.