Las bandas criminales originarias de Trujillo, Perú, se instalaron en Argentina con estructuras verticales similares a pequeñas mafias italianas, exhibiendo mucho poder de fuego y económico pese a su tamaño reducido.
Estas organizaciones, vinculadas históricamente a extorsión, secuestros y sicariato, derivaron al narcomenudeo y guerras territoriales, radicándose primero en Chile y luego en villas bonaerenses como Florencio Varela, donde ejecutaron el triple femicidio de las primas Brenda, Morena y Lara por un robo de droga.
Pequeño Jota (Tony Hansen Valverde Victoriano) y su grupo, extraditado de Perú, actuaron por orden del dueño prófugo de la droga para dar escarmiento, mientras la justicia investiga partícipes y eleva a juicio oral con pedidos de perpetua por parte de querellantes como Diego Storto y Fernando Burlando.
La inteligencia criminal federal no las tenía registradas hasta el crimen, pese a informes de 500 páginas de la DDI, demostrando su capacidad para enviar mensajes violentos no solo a rivales sino al Estado y la sociedad.