La animadora Carolina relató su experiencia en un crucero durante la pandemia de COVID, donde quedó varada 45 días aislada en una habitación tras cierre de fronteras argentinas.
Trabajaba en fiestas y juegos en cruceros por América Latina y Caribe. Ante casos sospechosos, tomaban temperaturas y llamaban a enfermería, pero puertos negaban descensos.
Los cruceros mantienen estrictas normas de higiene en cocinas y áreas comunes, con inspecciones semanales en puertos como Estados Unidos. Nunca vio roedores.
Argentina no la recibió por cierre de fronteras, obligando a la compañía a hacerse cargo mientras pasajeros eran evacuados.