En Teherán, cafés y librerías como uno ultramoderno en el norte de la ciudad están llenos, mostrando retorno a la normalidad tras bombardeos estadounidenses e israelíes del 28 de febrero y guerra reciente.
La gente, jóvenes y clase media, acude en masa; dueño relata cierres por represión y ataques, pero ahora reabren; mujeres salen sin hijab, orgullosas de su victoria post-protestas de 2022, y pueden conducir motos desde febrero.
Centros culturales organizan debates públicos sobre la guerra en Medio Oriente; autoridades arrestan opositores por espionaje, algunos ahorcados.