En Varadero, playa turística de Cuba, músicos y artesanos sufren falta de clientes por endurecimiento del embargo que impide entrada de petróleo y cancela vuelos.
Conductores de autos clásicos paralizan por gasolina a 10 dólares el litro; mercados vacíos, vendedores callejeros improvisan en casas.
La economía cambió drásticamente, deteriorando la ciudad y complicando llegada a fin de mes para vecinos.