En un microhospital de Guaymallén Mendoza la policía detuvo y esposó a un médico por pedir que un detenido espere su turno mientras atendía urgencias como un posible infarto.
El médico era el único en el lugar con pacientes urgentes y tres detenidos llegaron; le dijo al herido que espere porque no corría riesgo de vida inmediato.
Alejandro Constanzo explicó el hecho inédito donde la policía lo acusó de no querer atender al paciente pese a que priorizaba otras urgencias en zona suburbana.
Periodistas critican la acción policial como barbarie y grotesca defendiendo al médico y pidiendo sanción a los agentes.