El pastor de 'Iglesia de la ciudad' urge a los fieles a confiar en el Shaddai, Dios todopoderoso, para enfrentar gigantes y desafíos como espías bíblicos que se sintieron langostas. Explica que Josué y Caleb declararon que devorarían a los gigantes como pan porque Dios estaba con ellos, mientras la mayoría siguió el desaliento de los negativos. Advierte contra profetas del desaliento y pronosticadores sin fe que impiden conquistar la tierra prometida.
El pastor relata una fábula de ranas en un pozo donde palabras negativas las hunden, pero positivas las salvan, enfatizando que una palabra de aliento del Shaddai saca de pozos personales como problemas familiares o matrimoniales. Insiste en filtrar lo que se oye porque la fe viene y se va por el oír, rechazando TV sin esperanza que bloquea bendiciones.
Exhorta a superar la mentalidad de langosta, enfrentar gigantes apoyados en el poder de Dios, no en dones propios, y obedecer al Señor para vidas bendecidas. Cita promesas bíblicas de protección como escudo y cuidado con quién se escucha, confiando en el Shaddai que nutre y suple como con Abraham, Isaac, Jacob y Pablo.
El Shaddai garantiza victoria si se pone a Dios primero, cumpliendo promesas para una vida segura en sus manos.