Javier Milei respaldó públicamente a Manuel Adorni durante la reunión de gabinete, afirmando que preferiría perder elecciones antes que echarlo, según versiones de fuentes gubernamentales. El presidente enfatizó que hará lo correcto sin importar el costo político y destacó el impacto en la familia de Adorni, transmitiendo un tono firme ante sus ministros incómodos por el escándalo.
En una entrevista, la periodista Cristina Pérez defendió su cobertura del caso Adorni, exmiembro de su equipo, cuestionando su omisión inicial del viaje a Aruba pagado en efectivo, que surgió en la investigación de Gerardo Pollicita. Pérez aclaró que el viaje no viola la Constitución, pero exigió explicaciones éticas por la falta de transparencia, comparándolo con la presentación espontánea de Damián Reidel en su imputación por tarjetas corporativas.
El panel debatió el desgaste del gobierno, donde anuncios económicos como el superreggi de Luis Caputo quedan opacados por preguntas sobre sobresueldos y la SIDE. Adorni argumentó no dar explicaciones para no obstruir la justicia, pese a ofrecer apoyo a testigos como Matías Taobar, y aludió indirectamente a Pérez en una charla con Alejandro Fantino, acusándola de hipocresía por viajes similares.
Constitucionalistas como Ricardo Gil Lavedra confirmaron que no hay impedimento legal para que Adorni publique su declaración jurada. El debate destacó la memificación de Adorni en redes, el impacto simbólico de su salario congelado versus acumulación patrimonial, y críticas a la falta de transparencia en la SIDE controlada por Karina Milei.
Internas como las de Patricia Bullrich descomprimen tensiones, pero el escándalo domina la agenda, eclipsando logros económicos y generando memes que complican su rol de vocero.