En Zárate, con frío intenso y lluvia, la jubilada Delia de 71 años sale abrigada con bufanda, guantes y capucha a vender tejidos como cuellos, pulóveres y suéteres porque la jubilación no alcanza para llegar a fin de mes. Teje para sus nietos, nuera y clientes de boca en boca, arregla ropa y entrega en centros comerciales.
Delia cobra 35 mil pesos por mano de obra de un suéter (lana aparte), usa lanas suaves y vende sin Mercado Pago ni Instagram, solo efectivo. Afirma tener fuerza para trabajar pese a la edad, con hijos y nietos empleados, y optimista: "No puedo quedarme esperando la muerte en un sillón".
La nota destaca su energía y actitud positiva ante el clima gris y helado, rechazando quejas: "Estamos mal, pero no andemos llorando". Carola Suárez promete comprarle un suéter no pica.