Cheik, joven de 20 años de Dakar, muere en Ghana tras ser estafado por falsos agentes que prometían pruebas con clubes extranjeros, perdiendo cientos de euros en hotel y exámenes.
Comunidad futbolística de suburbios llora su muerte y visita a la madre, alertando sobre redes que engañan cientos de talentos senegaleses con sueños profesionales.
Academias como Esperance Sportive de Kermazar entrenan a 50 jóvenes sin opciones laborales, pero falsos agentes se acercan en secreto pese vigilancia de entrenadores.