El ejército israelí multiplica incursiones en sur de Siria desde caída de Bashar al-Assad en 2024, deteniendo 250 personas sin pruebas claras bajo sospecha de terrorismo.
Familias en Beijing esperan hijos secuestrados hace un año y transferidos a Israel sin juicio, con miedo a redadas nocturnas y restricciones a cultivos por Naciones Unidas.
Human Rights Watch denuncia ocupación en movimiento con destrucción de casas, desplazamientos y puestos militares más allá de Golán, mientras Israel aprueba plan de 300 millones de dólares para poblar zona.
La ONU rechaza anexión y consolidación demográfica en Golán sirio ocupado desde 1967.