Panelistas experimentan con inteligencia artificial como ChatGPT pidiendo selfies como si fuera una persona real, generando imágenes virales que reflejan perfiles de usuario según interacciones previas.
Los resultados varían: algunos reciben robots prolijos, otros chicas similares o chicos atractivos; se discute si la IA adapta imágenes a gustos, tono de preguntas y datos recolectados, armando perfiles únicos aunque muchas imágenes parezcan repetidas.
Ejemplos incluyen robots ordenados para usuarios prolijos, figuras anime en Grok o logos genéricos; destacan sesgos como preferencia por rubias y advertencia de que todas las IA usan plantillas similares pese a personalización aparente.