La infectóloga Alejandra Gallano aclaró que el hantavirus Andes tiene una transmisibilidad mucho más baja que el COVID y requiere contacto estrecho, como convivientes o en espacios cerrados prolongados, para contagiarse de persona a persona.
Explicó que la incubación dura entre 4 y 45 días, con contagio posible dos días antes de los síntomas, y recomendó aislamiento estricto para contactos estrechos hasta 40-45 días para controlar brotes. En fluidos como saliva, semen o leche materna, el virus permanece viable hasta 14 días post-síntomas.
Destacó la falta de evidencia sobre supervivencia en objetos o fomites, aunque superficies recién contaminadas representan riesgo. No hay tratamiento específico ni vacuna; el manejo pasa por sospecha precoz, internación, soporte cardiopulmonar y ventilación mecánica para mejorar la sobrevida.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza y muscular sin problemas respiratorios notorios, y enfatizó contar antecedentes de riesgo como contacto con roedores o personas infectadas en los 40 días previos para un diagnóstico oportuno.