Las hijas de Luis Brandoni, Micaela y Florencia, ingresaron al departamento del actor en Suipacha 1300 y retiraron pertenencias a poco más de 24 horas de su fallecimiento, según allegados y el móvil de Oliver Quiroz. Adriana, la hermanastra, presentó una sucesión separada solicitando la inmovilización de la caja de seguridad en Banco Comafi, el departamento en Libertad 1100, un Toyota Corolla y una caja fuerte en el domicilio de Suipacha, además de un inventario detallado para verificar qué se llevaron las hermanas.
El conflicto por la herencia incluye la venta en vida de la casa en Punta del Este, donde Brandoni dispuso repartir 30% para cada hija (Micaela, Florencia y Adriana) y 10% para él; sin embargo, versiones indican que Micaela y Florencia excluyeron a Adriana del reparto, aunque fuentes de ambos lados ahora confirman que se dividió en partes iguales y Brandoni cedió su 10% a Adriana. Las hijas presentaron la sucesión inicial con error en el nombre (Luis Adalberto en vez de Luis Alberto Brandoni), lo que motivó la acción de Adriana.
En el Multiteatro se realiza un homenaje a dos semanas de la muerte de Brandoni, con presencia de Saula (su última pareja, quien lo acompañó hasta el final), pero las herederas evitan cámaras: Florencia ingresó corriendo y rechazó hablar de Adriana. Oliver Quiroz reporta tensiones familiares, con acusaciones de que Micaela y Florencia "volvían loco" a Brandoni por la aparición de Adriana y no lo visitaban al final.
Adriana reclama apertura judicial de cajas y detalles de accesos bancarios desde el fallecimiento. La historia familiar revela que Adriana, nacida de Juana a los 17 años de Brandoni, creció con abuelos en Santiago del Estero, supo de su padre a los 8-10 años y mantuvo vínculo con ayuda de Marta Bianchi (ex esposa). Nietos dan versiones opuestas: una dice "no tuve relación", otros afirman acompañamiento constante hasta el final.