Excompañeros de Marcelo Tinelli como Lizorti y Paxu revelaron en radio que durante décadas en su programa enfrentaron exclusividad estricta, sin permiso para autógrafos o apariciones en otros medios sin aprobación.
Los panelistas de Bendita debaten el quilombo: algunos lo ven como resentimiento de quienes se hicieron famosos gracias a Tinelli, otros critican la falta de libertad artística y comercial, comparándolo con una mafia.
Tinelli respondió defendiendo su amistad con ellos y minimizando las críticas, mientras Horacio Pagani lo banca argumentando que la exclusividad generaba expectativa y se pagaba bien.
Se menciona que hoy no se podría replicar por cambios en la TV, y surgen reproches por contratos hasta 2000 y pérdida de oportunidades como publicidades.
El panel ironiza sobre chupamedias y construcción de imagen alrededor de Tinelli.