La colección de joyas de Elizabeth Taylor solo fue superada por la de la reina Isabel II, con piezas emblemáticas como el diamante Taylor-Burton, la perla peregrina y el diamante cruz.
Richard Burton compró la perla peregrina, de casi cinco siglos desde 1560 en Panamá, pasada por reyes españoles como Felipe II y Felipe III, hasta Napoleón III, por subasta para Taylor, quien la engarzó en collar de Cartier. Se vendió en 2011 por 11.800.000 dólares.
El diamante Taylor-Burton de 68 quilates costó 1.100.000 dólares a Burton, debutó en cumpleaños de Grace Kelly. El diamante cruz de 33 quilates perteneció a Vera Cruz, aliada de Hitler.