Cristina se defendió de las sugerencias del jefe de gabinete Manuel Adorni, ex integrante de su equipo, quien desde el poder cuestionó su periodismo con mensajes raros sobre colegas, en medio de su investigación.
Explicó que no se mete en polémicas pero responde cuando la involucran desde el poder, y que le pidió a Adorni explicar el viaje a Aruba con pagos éticamente cuestionables, como omitió inicialmente. Recordó haberlo aconsejado aclarar públicamente por confianza de la gente.
Se sintió enojada y fuerte por lo injusto, reafirmando su claridad en aire e intimidad, y lo invitó a entrevista. Mantiene cariño pese a todo, entendiendo su rol periodístico previo, y atiende sus llamadas.