Una bajante histórica en las Cataratas del Iguazú dejó expuestos 400 kilos de monedas arrojadas por turistas al pedir deseos, recolectadas por técnicos del lecho del río.
Hallaron también pilas y teléfonos caídos; clasificarán el material, sin descartar monedas valiosas. Ecologistas critican la práctica por corrosión y oxidación que daña el ambiente.
Piden a visitantes no arrojar objetos, aunque reconocen lo inevitable en espacio espectacular.