Singapur autorizó azotes y latigazos como castigo extremo para alumnos varones desde 9 años que cometan bullying grave en escuelas, a partir de 2027, ejecutados por profesores habilitados o directores.
El panel criticó la medida como regreso a la Edad Media, generando más violencia, odio y resentimiento en lugar de empatía y abordaje multidisciplinario, con efectos negativos probados en salud física y mental a largo plazo.
La norma no fue cuestionada por organismos como la OMS pese a sus consecuencias, aplicable solo en casos donde otras medidas fallaron.