Valeria Fernández, contadora cercana a Elías Pichirilo, armó un sistema masivo de cuevas financieras durante el gobierno de Alberto Fernández que obtuvo 500 millones de dólares al precio oficial del Banco Central para venderlos al dólar blue.
La red operaba con tres líneas principales: banco BST, banco Credito de Tucumán y banco Reba ligado a la cooperativa Concordia de Ariel Vallejo, hombre fuerte de AFA. Las casas de cambio, que pasaron de 20 a 120 agencias, duraban tres meses, cambiaban nombre y seguían operando con dólares oficializados por contactos políticos en Economía como Sergio Massa.
La justicia investiga en juzgados de María Eugenia Capuchetti y otros, con allanamientos pero sin presos ni secuestros de fondos conocidos. Periodistas como Pancho Oliveira destacan la magnitud, equivalente a 600 casos Adorni por los volúmenes manejados semanalmente.
El escándalo conecta con mega causas de corrupción como AFA y cuadernos, pero avanza lento por peleas entre jueces, quedando opacado por noticias menores como Adorni.