El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió al presidente brasileño Luis Ignacio Lula da Silva en una reunión cara a cara que resaltó las características de ambos líderes y el contenido de la misma. Aunque existía una tensa relación inicial entre ambos mandatarios, esta se aflojó con el tiempo hasta llegar a este encuentro.
Durante la conferencia posterior, Lula describió la reunión como positiva y se mostró satisfecho, afirmando que fue importante para Brasil y Estados Unidos. Trump consideró finalizada la guerra en Medio Oriente, mientras que abordaron aspectos bilaterales como la relación comercial, marcada por controversias debido a aranceles impuestos por Estados Unidos.
Trump mantiene una relación más estrecha con Jair Bolsonaro y su familia, justificando previamente aranceles por una persecución político-judicial contra el expresidente brasileño. Lula bromeó sobre visas para futbolistas brasileños en la próxima Copa del Mundo.