Los taxistas de Londres deben aprobar el examen más difícil del mundo, creado en 1865, que exige memorizar más de 25.000 calles, hoteles y sitios de interés.
El test, vigente desde la era victoriana por quejas de turistas en taxis con caballos, toma de dos a tres años de estudio y desarrolla partes del cerebro, según una universidad londinense.
En Buenos Aires antes era similar, pero Google Maps lo cambió; conductores recuerdan anécdotas de taxistas perdidos hoy.