La sobreviviente tenía cinco meses cuando los nazis ingresaron a París. Nació en el sótano donde la familia vivía hacinada. Sus padres tuvieron la fortuna de salvarse durante la ocupación nazi en Polonia.
Los niños no tenían derecho a ir al teatro ni al colegio. En las entradas de las plazas colgaban carteles que prohibían la entrada a los perros y a los judíos. Los nazis golpeaban las puertas, entraban si no contestaban y deportaban a todos, sin que ninguno volviera.
Para protegerse hay que pensar y no creer todo lo que se dice. Ninguna nación debe volver a sufrirlo. Cierra preguntando ¿qué aprendimos?.