El Servicio Federal de Seguridad de Rusia detuvo a cinco sospechosos, cuatro ciudadanos rusos y un extranjero, acusados de recopilar información para servicios de inteligencia ucranianos con fines de sabotaje y terrorismo.
Las detenciones ocurrieron en ciudades como Izex, Bernaul, Blagoveshchnex y Astrakhan. Los agentes irrumpieron en viviendas, esposaron y arrastraron a los sospechosos. Recababan datos sobre instalaciones de defensa, infraestructura de transporte y militares rusos participantes en operaciones.
Los investigadores examinan cargos por terrorismo, sabotaje, explosivos y adquisición ilegal de datos informáticos con información personal. Este operativo evidencia la guerra en territorio ruso contra presuntos espías ucranianos.