Startup británica desarrolla cerebro con inteligencia artificial para robots humanoides que aprenden habilidades físicas en días, no meses, acelerando su uso en fábricas y almacenes. El robot se desplaza, levanta brazos y agarra objetos con motricidad fina perfeccionada por algoritmos de visión, lenguaje y acción.
El sistema procesa instrucciones, comprende entornos y mejora movimientos como limpiar o mover muebles. Avances en China impresionan visitantes en ferias.
En oficinas londinenses, robots interactúan normalmente con humanos.