Esteban Amarilla, el prófugo asesino de Yolanda Raquel Cáceres, ya había escapado a Paraguay por una denuncia de abuso antes de atacar a la hija de 8 años de la víctima y degollarla en su casa de Yolanda, Buenos Aires. Vecinos revelaron que Amarilla vivía a 300 metros con su pareja, amiga cercana de Yolanda, quien conocía a la nena por el colegio y generó una obsesión en el agresor.
La pareja de Amarilla dio un portazo a vecinos y policías que la buscaron, negándose a colaborar; vecinos la describen como buena persona pero exigen que declare. Cámaras de seguridad captaron al asesino huyendo, y una dueña inicialmente se resistió a entregar las grabaciones por miedo, aunque finalmente las policía las obtuvo. La nena fue contenida por vecinos héroes que salvaron su vida tras encontrar la puerta cerrada con llave por el criminal.
Entrevistadas como Evelyn, Cristina Gracia, Paula y María Eugenia destacaron el lazo de años entre la pareja de Amarilla y Yolanda; Paula exige cárcel para ambos por posible complicidad y advierte que la nena no puede cruzarse con el prófugo. Investigadores rastrean parientes en Paraguay ante riesgo de fuga fronteriza, mientras vecinos piden justicia por la madre luchadora que vivía sola para su hija.
Esteban Amarilla tiene foto policial con antecedentes, sorprendiendo que nadie lo conociera pese a visitas frecuentes al barrio.