El Espíritu Santo revela a Pedro que Yeshua es el Mesías e Hijo del Dios viviente, convirtiéndolo en piedra espiritual para edificar la congregación contra puertas del infierno y falsas religiones.
Urge reconocer al único Elohim verdadero, salir de idolatría y religiones, consagrar mente, alma y espíritu al Padre. Advierte contra orar a muertos como rabinos o apóstoles, sino al Padre en nombre de Yeshua, el único rabino resucitado.
Cita Shema Israel como mandamiento principal: Yud-Hei-Vav-Hei es uno (Echad), derribando Trinidad. Critica ceguera espiritual peor que física, llama a acercarse a Dios la luz. Profetiza sobre huesos secos: soltar palabra de vida, salvación familiar, sanidad, avivamiento.