Los participantes de Gran Hermano se quejan del mal olor en los cuartos por comida guardada debajo de las camas y denuncian robos constantes de leche y otros alimentos entre grupos.
Una integrante aconseja poner la leche en bolsas con nudos múltiples para complicar el robo, amenazando con consecuencias escalonadas como cortar dedos o manos a los ladrones, en tono jocoso pero frustrado.
Admiten ser "pelotudas al cuadrado" por confiar, y ahora vigilarán la heladera para proteger el dulce de leche y otros items, ya que el robo empezó a dividir grupos.