Pamela Pombo testimonia violencia de género de su ex marido, ex Puma, con gritos, golpes y miedo a morir tras infidelidades; denunció con pruebas y vive en alerta hace siete meses.
Se casó por amor pero lo dejó por falta de cuidado; él retuvo sus ahorros invertidos en emprendimiento inmobiliario que figura como ganancial, impidiéndole irse pese a separación.
Acudió a terapia, evita odio y duelo el amor pasado; costó denunciar públicamente y ver videos donde escaló la violencia, acostumbrada a vivir sin dormir ni comer bien.