Oriana Sabatini relató cómo Paulo Dybala la conquistó por Instagram a través de un amigo insistente y luego por WhatsApp con el mensaje directo: "Hola Oriana, soy Paulo. Tenía ganas de invitarte a salir". Se conocieron brevemente en un boliche, pero Ricky Sarkany le pasó su número. Ella verificó su identidad con su padre, quien confirmó que era el importante jugador de Italia, y rechazó una llamada pidiendo nota de voz por ansiedad millennial ante las charlas telefónicas.
Sabatini superó prejuicios iniciales y describió a Dybala como su príncipe azul. Pasaron a hablar de su éxito en podcasts con millones de vistas y su debut literario con una novela sobre amor romántico y muerte, un tema que le apasiona porque la muerte es el misterio más grande de la vida.
Reveló haber estudiado tanatopraxia en Italia, preparando cuerpos reales para velorios desde el primer día práctico en una funeraria de un pueblo invernal embrujado. Admitió pánico inicial al tocar un cadáver, comparándolo con estudiantes de medicina, y exploró la dualidad entre su carrera artística y esta práctica que ve como una performance final.
Explicó cambios en su carrera musical y actoral, priorizando maternidad y mudanza a Italia hace ocho años por su marido, buscando equilibrio y privacidad pese a la fama familiar. No confirmó rumores de Dybala a Boca Juniors, pero dijo estar contentos en Italia donde él es adorado, y recibió remeras de Boca en broma.