En México, una tradición cultural violenta consiste en luchas entre jaguares para pedir una buena cosecha y lluvia moderada, bajo el lema de una gota de sangre por una gota de lluvia, arraigado en la ruralidad y el agradecimiento a la Pachamama.
Los participantes se dan con fuerza en una ceremonia que busca intercambiar sangre con la tierra ante la sequía, más letal para la producción alimentaria que el exceso de agua, con protección y saludo de respeto previo.
La concentración de personas disfruta y participa en este ritual intachable e imposible de evitar, adaptado al entorno cultural.