La Met Gala vivio una crisis de imagen por el rol protagónico de Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo y propietario de Amazon. Activistas proyectaron mensajes en su ático de Nueva York llamando a boicotear el evento mientras se realizaba.
Meryl Streep ausente rechazó la invitación en desacuerdo con Bezos, simbólico por su regreso en la secuela de El diablo viste a la moda. Protestas exigieron celebrar a trabajadores en vez de magnates: "Si lo construimos, podemos derribarlo".
Panelistas criticaron la gala como la peor en años, con looks monotemáticos y desperdicio del tema artístico.