Un tornado destruyó completamente la casa de cemento de una familia rural en Las Flores, Buenos Aires, ayer a las 18:20. La familia, integrada por Ignacio, su esposa, su hijo Luciano de 18 años y su hija de 9 años, se salvó de milagro.
Tres miembros salieron por sus propios medios tras el derrumbe, pero Luciano quedó atrapado bajo escombros y gritó "no me quiero morir, sáquenme" mientras bomberos lo rescataban después de media hora. Todos fueron trasladados al hospital local con golpes; la madre resultó la más afectada.
Vecinos como Miguel Pérez, a 500 metros, recibieron llamados de auxilio de Ignacio y alertaron a bomberos y policía. El empleador Fernando, para quien trabajan hace 17-18 años, lamentó la violencia del viento que arrastró árboles 70 metros y destruyó cultivos, pero confirmó que la familia está bien.
Familiares y amigos colaboran removiendo escombros para recuperar documentos y pertenencias. Meteorólogos Sebastián Paglarino y Diego Jopo Angeli explicaron que ráfagas descendentes de hasta 110 km/h causaron el daño, fenómeno típico por choque de masas de aire en la zona central argentina.
Ignacio, hospitalizado pero estable, planea dar testimonio y pedir ayuda para reconstruir desde cero, con apoyo comunitario y posible asistencia municipal en la zona rural despoblada.