Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y Panamá realizan un entrenamiento conjunto en operaciones de selva, el primero en 25 años, incluyendo saltos en paracaídas, misiones en helicóptero, primeros auxilios, supervivencia y construcción de refugios.
El curso refuerza la relación bilateral militar y la defensa conjunta, con énfasis en operaciones aéreas y terrenos difíciles, como parte de programas específicos del comando estadounidense.