El cabo Montiel, aún en disponibilidad administrativa en la Policía Federal tras denunciar corrupción, detalló ante el programa las irregularidades que motivaron su situación, como la lentitud judicial del juez Casanelo y la influencia política en la causa.
Explicó que los policías denunciados por corrupción siguen en funciones y reveló prácticas como brigadas de prevención sin pago extra, planillas con personal fantasma que se reparten en un esquema 70-30 (70% para jefes y 30% para subalternos), y hasta la presencia de civiles disfrazados de policías, como ferroviarios en oficinas de jefes.
Contó anécdotas como un oficial de la Fuerza Aérea que casi atropella a manifestantes con un vehículo oficial en un acto simbólico, ignorando a un veterano de Malvinas, y criticó la falta de contacto de la jefatura o el Ministerio de Seguridad pese a sus invitaciones.
Gratificó el apoyo de camaradas y público, y enfatizó que estas corruptelas trascienden fuerzas específicas, involucrando complicidad en todos los niveles.