El músico Sting continúa debatiendo sobre no dejar su herencia a sus hijos adultos, argumentando que deben ganarse su propio sustento pese a su fortuna de 550 millones de dólares.
Los panelistas destacan que sus hijos, de entre 30 y 49 años, ya están formados profesionalmente y que los royalties de sus éxitos siguen generando ingresos constantes para él.
Sugieren que podría donar a entidades benéficas o reconsiderar, bromeando sobre repartirlo en el estudio.