El robot humanoide Gabi, de 1,30 metros y vestido con túnica budista, debutó como monje en un templo de Corea del Sur, realizando reverencias, saludos y conversaciones con visitantes en la previa al cumpleaños de Buda.
Gabi jura dedicarse al budismo, camina con rosario al cuello, usa guantes para ocultar partes metálicas y asistirá a un festival de linternas; panelistas debaten su rol teológico y viralidad.
El robot, con cabeza calva pintada, interactúa con monjes y público, generando fascinación en el evento religioso.