Directivos de Rasti, marca argentina de juguetes con 65 años, revelan su diversificación ante la crisis: importan piezas de China bajo marcas propias como Magnero y desarrollan robótica para colegios.
La empresa compite con Lego danés y marcas chinas de contrabando vía Bolivia, mantiene 54 empleados en fábrica de La Matanza con capacidad ociosa del 40-50%, y busca segmentos adultos y teens por baja natalidad y adicción a pantallas.
El fundador y director de marketing destacan visión a largo plazo del país, pero critican falta de consumo actual; un empresario de cafeterías confía en mejoras futuras pese rubro golpeado con 20% menos ventas.
Produjeron un lateral de auto Fiat Mobi en escala 1:1 para exhibiciones, mostrando creatividad pese desafíos económicos.