La casa de Gran Hermano se convirtió en un nido de ratas por robos constantes de comida que dejan despensas vacías, como las empanadas de Gladys escondidas bajo las camas. Pincoya y Grecia quedan aisladas, rechazadas por todos en mesas y espacios comunes, mientras los tiktokers liderados por Titi con Lolo, Emanuel, Dani, Shipio y Juan Kar forman el grupo más fuerte. Otro bloque guerrero incluye a Tamara, Sanina, Brian y Zunino, y los Cuatro Fantásticos se desintegran con Eduardo y Candela buscando alianzas lentas y Luana acercándose a Eduardo.
En entrevista con Andrea, hermana de Eduardo, reveló que a él le gusta como mujer pero no enamorado, prefiere su estilo y extraña a Brian, aunque Tamara siente su ausencia. Eduardo banca a Solange como amiga pero se pone nervioso por sus intervenciones, y la casa percibe celos de Silvia por sus charlas con Emanuel y Danelic. Andrea trabaja como asistente odontológica en el consultorio de su marido y Eduardo reingresará al puesto.
Gran Hermano lanzó la actividad Enemigo Invisible, donde participantes regalan objetos simbólicos y adivinan autores para exponer conflictos. Tamara recibe un panqueque de la "jefa de la mafia" por supuestamente dar vueltas por conveniencia, pasando de bancar a rivales como Pincoya tras escupida y pechadas, y aliándose con tiktokers después de Brian.
Tamara defiende su juego, admite idas y vueltas pero niega traiciones graves, explica su distanciamiento con Luana por incomodidad con la Bomba y llantos previos. Discuten perdones, límites cruzados y reflotaciones de peleas como la de Nazareno, con acusaciones de careta y reversas en alianzas. La confrontación escala con defensas airadas y consejos no pedidos.
Silvia recibe una careta por payasa y careta en jugadas con Luana, Brian y Zunino, según Juan Kar, quien detalla cambios de bando y retrocesos en su estrategia.