En la casa de Gran Hermano, el juego Enemigo Invisible genera fuertes enfrentamientos al revelar regalos anónimos cargados de críticas personales. Luana recibe una tijera para que corte con su tibieza, ya que la acusan de creerse más viva que los demás, robar puchos, mentir y no bancar sus opiniones picantes, además de hablar mal de Zunino y La Bomba por detrás.
Titi obtiene un ladrillo porque la ven como la principal piedra en el camino, sabotajeando nominaciones y votos en su contra. Emanuel se lleva una gorra de policía por ser visto como quien lava las manos, no se juega del todo y actúa de gris sin responsabilidad.
Lolo recibe una planta por no generar sus propias batallas, siempre metiéndose en conversaciones ajenas. Grecia un pañal por hablar mierda a espaldas y llamarla mosquita muerta en tres ocasiones específicas, traicionando confidencias en actividades.
Daniela un TNT por su carácter explosivo que puede destruir relaciones si no elige bien. La Bomba un serrucho para cortar el piso a otros. Zunino un reloj despertador porque La Bomba está por explotar en su grupo. Edu una correa como perrito abandonado esperando dueño, comparado con pedir ayuda tras ser ignorado.
Los participantes responden defendiendo sus estrategias, justificando cambios de grupo y acusando de daños internos, mientras el panel comenta traiciones, lealtades y necesidad de correa en algunos jugadores.