Los panelistas discuten los códigos del panelismo, donde los cruces intensos al aire no deben trascender a lo personal ni a redes sociales. Diego defiende su rol de contrapunto a Eliana García, argumentando que las diferencias ideológicas generan fricción natural en el programa, pero cara a cara mantienen buena relación.
Se menciona que Eliana acusa a Diego de ser mal compañero por sus críticas públicas, como cuando dijo que los docentes saben que ganan mal o sobre el cuerpo de una participante. El panel enfatiza que estas peleas son parte de la dinámica y cita ejemplos con Brancatelli, donde discusiones fuertes no rompen la armonía profesional.
Laura Uffal y otros relatan anécdotas de enojos con productores o compañeros que se resuelven sin rencores, siempre respetando límites. Citan casos como discusiones con Julio Chao que terminan en reconciliaciones rápidas, insistiendo en que retuitear ataques contra colegas rompe el código de lealtad.
Brancatelli reaparece en el debate por su audio criticando a un notero, y el panel cierra apoyando a Diego por bancar el rol confrontacional sin personalizarlo. El conductor pide cerrar el tema para pasar a otra nota.