La guerra en Oriente Medio impacta fuertemente a Dubái: élites trasladan capital a Singapur y Suiza, grandes empresas salen gradualmente y el turismo se desplomó con la ocupación hotelera cayendo del 80% al 20%.
Dubái pierde su posición como capital financiera regional ante la inestabilidad, con salidas discretas de activos y un golpe al día a día de residentes.
El promedio anterior de ocupación al 80% era normal para un destino turístico internacional todo el año, pero ahora la demanda hotelera se mantiene en un 20%, reflejando la preocupación general.